EL DÍA DE TODO UN PROYECTO DEPENDE DE UN SOLO DÓLAR.

La innovación como elemento fundamental en las empresas para encontrar soluciones a problemas y llevar nuestras empresas a niveles más altos.

Durante mi carrera me he topado con diferentes escenarios y situaciones a las cuales siempre les he buscado una solución, literalmente creo que me pagan por resolver.

Considerando la innovación como una llave en las empresas para abrir nuevas oportunidades de venta, ahorro, optimización y efectividad, dejando muy en claro, que para aplicarlo no cae todo el peso sobre las altas esferas de la empresa, sino que es fundamental la creación de una cultura que cobije holísticamente la organización.

Siempre que toco el tema de innovación hablo del ejemplo de la maleta con ruedas ¿Quién la inventó? No fue un diseñador industrial ni un experto en ergonomía, fue Robert Plath, un piloto de la Northwest Airlines 747 y un ávido chapista en casa que colocó dos ruedas con un mango largo a las maletas para que rodaran en posición vertical en 1987. Las mejores ideas se le pueden ocurrir a cualquiera que haga un buen ejercicio de observación.

Se preguntaran por qué es necesario buscar la innovación en Marketing, y es tan valioso como si tratara de una mina llena de piedras preciosas, pues se busca crear estrategias e impulsos de venta y comunicación donde la creatividad e innovación sean ese plus adicional y diferenciador.

La innovación exige TIEMPO, RECURSOS, ASTUCIA y una visión ANALÍTICA.

Si una empresa desea ser exitosa en el desarrollo de la innovación, es fundamental la creación de cultura, ya que la innovación en el marketing nos da respuesta a situaciones nuevas propiciadas por cambios en el consumidor y por el miedo innato que tenemos los seres humanos a tomar decisiones equivocadas, POR EL MIEDO A FRACASAR. Y es justo en la ausencia de resultados al corto plazo que los esfuerzos de las compañías por implementar nuevas formas de hacer las cosas se agotan fácilmente.

Barreras de innovación que necesitas saber.

Si nos basamos en los ejemplos del diario vivir, nos damos cuenta que cuando las empresas crecen y sus responsabilidades aumentan pierden el interés y la capacidad para innovar y ser creativos. Si ya encontramos el camino para lograr resultados, ¿para qué buscar nuevas rutas? Por tanto, se trata de tener capacidad para soportar y responder a ese crecimiento de la manera correcta desarrollando habilidades para así no terminar como un ratón de laboratorio dando vueltas en el mismo punto.

Conocer el verdadero significado de la innovación.

¿Por qué queremos innovar? ¿De dónde nace la necesidad? “Porque rappi nos está quitando mercado”, “porque mi competencia lanzó una app”, “porque mi jefe estuvo en un congreso y le hablaron de UX”, “porque ahora mucha gente compra por internet”.

Innovación es crear y experimentar algo nuevo para obtener resultados diferentes aportando valor a lo existente para brindar un enfoque distinto, partiendo de una necesidad real, indicador, problema, o reto de fondo que buscaremos resolver. Así que la primera pregunta que se debe hacer es ¿Por qué quiero abrir la puerta de la innovación?.

Confundir creatividad e innovación.

A pesar de que son sinónimos, en la ejecución no son tan cercanos. La creatividad es una habilidad que básicamente todos tenemos, algunos más desarrollada que otros, lo cual nos permite generar nuevas ideas. La innovación es la creatividad procesada que trabajada es convertida en acciones de éxito, se necesita de personas creativas pero también objetivos, estrategias y recursos claros en la implementación de la innovación. “Una buena idea mal ejecutada es una mala idea”

Ausencia herramientas claras.

Al no existir un proceso definido que permita llegar a la innovación, las buenas ideas y nuevas rutas se pueden quedar en el camino o un corto impulso de un jefe de marketing, por esto debemos fijar la metodología, pasos, y espacios donde todos logremos participar, filtrar, retroalimentar, apoyar y ejecutar acciones de valor.

Falta de foco en el cliente.

Si deseamos una innovación verdadera es necesario impactar el deseo del consumidor final, saber cómo piensa, qué siente mi consumidor, para ello saber reconocer las necesidades y problemas que tiene el consumidor y entender el problema. Si hay una cara que me encanta ver, es la que pone un cliente que se demora horas y horas contándome sus problemas de ventas, equipo de trabajo, resultados y esfuerzos y al finalizar le digo: ¿Ya le preguntó a sus clientes qué piensan del problema?. ¿Los clientes?, me responden. Si, los clientes.

Al final siempre empezamos por donde debe ser: un focus group, una encuesta digital o una llamada a la base de datos. La respuesta siempre está en esta escucha activa.

Por esto es importante que implementemos metodologías con los equipos de trabajo, también claras y útiles herramientas de cómo lograr innovación en el marketing, crear y mantener una cultura y escuchar atentamente al consumidor para lograr respuestas claras resolviendo los retos a los que nos enfrentamos sin pensar que ya todo está inventado.

Carlos Laguna
Marketing & Negotiation

@Carloslagunap

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